...O tal vez debería llamarle a esta entrada: "La convivencia..."
nos vemos todos los días, casi a todas horas, hemos pasado de caminar en todo momento agarrados de la mano a mirar a sitios diferentes, a veces coincidimos.
la cama ya no es esencialmente nuestro punto de encuentro íntimo, ahora dormimos, roncamos, soñamos e incluso te he oído decir el nombre de otro en alto, supongo que tu me habrás oído decir el nombre de otra en alto, llámese G. Clooney o A Jolie.... nos despertamos con esa cara de topo, medio ciegos y aunque es muy divertido no tiene nada de erótico. Te desnudas delante de mi 4 veces al día y yo otras tantas y lo que antes nos excitaba ahora hay que trabajarlo.... Cuando empezamos, el simple roce de tu cuerpo me hacía volar, ahora a veces volamos para no rozarnos.....
El amor no se ha ido, no, pero, ¿donde está? ¿en que se ha transfomado que casi no lo reconocemos?... Sé que si te pierdo me muero, y sospecho que si me pierdes te hundes, pero también sé que resucitaré y me huelo que tú resurgirás.... no se nos acabará la vida si uno de los dos se va, aunque nos duela reconocerlo, aunque fuera doloroso separarnos...
Nunca he perdido a nadie muy cercano, sí, se han ido familiares, pero mi apego era mínimo, mi dolor por su pérdida, soportable, mínimo. Antes de ayer se marchó mi gatita y para mi ella era como una hija, como un hermana, una madre.... Este pequeño relato titulado "las caricias que nos ahorramos" iba a ir dedicado a esa convivencia, en la que el día a día nos hace, en innumerables ocasiones, ahorrarnos una caricia, un mimo.... y me dí cuenta de que ya se había ido y que esas caricias que me ahorré no las guardé en ningún banco para poder dárselas ahora, porque ahora ya no está..... pero, repito, me dí cuenta de que hay personas que están cerca, que están a mi lado y con las que seguramente me haya ahorrado más de una caricia, más de un mimo.... y cuando la muerte te quita los ahorros y a sus destinatarios, sólo te queda el vacío y la impotencia y aunque, cuando alguien se va, siempre hay cosas que te hubiera gustado darle o decirle, hoy creo que puedo cambiar eso, que no hay que ser ahorrativo en detalles, en caricias, en "te quieros", porque las palabras que se dicen llegan pero las que te guardas jamás serán escuchadas y es tan importante cerrar un ciclo sabiendo perfectamente que todo lo que querías decirle o darle se lo has dicho o entregado.....
Nunca ahorres en sentimientos, sobre todo en los buenos, comparte siempre un abrazo, un beso, una caricia, una buena palabra.... y tal vez, cuando os marcheis no tendrás que preguntarte ¿por que no se lo dije, por que no cogí su mano, por que no la abracé por que no le dije cuanto la quiero a pesar de haber discutido con ella/el?... el mañana es incierto y cuando cierras la puerta nunca sabes si la volverás a abrir para poder decirle o darle todo eso. No sabemos si mañana estaremos aquí, si te vas, ¿cómo quieres marcharte¿, y si se va, ¿como prefieres que se marche?.
nos vemos todos los días, casi a todas horas, hemos pasado de caminar en todo momento agarrados de la mano a mirar a sitios diferentes, a veces coincidimos.
la cama ya no es esencialmente nuestro punto de encuentro íntimo, ahora dormimos, roncamos, soñamos e incluso te he oído decir el nombre de otro en alto, supongo que tu me habrás oído decir el nombre de otra en alto, llámese G. Clooney o A Jolie.... nos despertamos con esa cara de topo, medio ciegos y aunque es muy divertido no tiene nada de erótico. Te desnudas delante de mi 4 veces al día y yo otras tantas y lo que antes nos excitaba ahora hay que trabajarlo.... Cuando empezamos, el simple roce de tu cuerpo me hacía volar, ahora a veces volamos para no rozarnos.....
El amor no se ha ido, no, pero, ¿donde está? ¿en que se ha transfomado que casi no lo reconocemos?... Sé que si te pierdo me muero, y sospecho que si me pierdes te hundes, pero también sé que resucitaré y me huelo que tú resurgirás.... no se nos acabará la vida si uno de los dos se va, aunque nos duela reconocerlo, aunque fuera doloroso separarnos...
Nunca he perdido a nadie muy cercano, sí, se han ido familiares, pero mi apego era mínimo, mi dolor por su pérdida, soportable, mínimo. Antes de ayer se marchó mi gatita y para mi ella era como una hija, como un hermana, una madre.... Este pequeño relato titulado "las caricias que nos ahorramos" iba a ir dedicado a esa convivencia, en la que el día a día nos hace, en innumerables ocasiones, ahorrarnos una caricia, un mimo.... y me dí cuenta de que ya se había ido y que esas caricias que me ahorré no las guardé en ningún banco para poder dárselas ahora, porque ahora ya no está..... pero, repito, me dí cuenta de que hay personas que están cerca, que están a mi lado y con las que seguramente me haya ahorrado más de una caricia, más de un mimo.... y cuando la muerte te quita los ahorros y a sus destinatarios, sólo te queda el vacío y la impotencia y aunque, cuando alguien se va, siempre hay cosas que te hubiera gustado darle o decirle, hoy creo que puedo cambiar eso, que no hay que ser ahorrativo en detalles, en caricias, en "te quieros", porque las palabras que se dicen llegan pero las que te guardas jamás serán escuchadas y es tan importante cerrar un ciclo sabiendo perfectamente que todo lo que querías decirle o darle se lo has dicho o entregado.....
Nunca ahorres en sentimientos, sobre todo en los buenos, comparte siempre un abrazo, un beso, una caricia, una buena palabra.... y tal vez, cuando os marcheis no tendrás que preguntarte ¿por que no se lo dije, por que no cogí su mano, por que no la abracé por que no le dije cuanto la quiero a pesar de haber discutido con ella/el?... el mañana es incierto y cuando cierras la puerta nunca sabes si la volverás a abrir para poder decirle o darle todo eso. No sabemos si mañana estaremos aquí, si te vas, ¿cómo quieres marcharte¿, y si se va, ¿como prefieres que se marche?.

